Contador de visitas

miércoles, 14 de octubre de 2015

Otoño.

Acto I. Escena I.

       Ríos arrastrando hojas hechas de cobre y oro. Frío y sol peleándose por quién reinará sobre nosotros, pequeños y confusos. A veces lluvia, a veces viento, a veces tormenta. A veces bufandas y a veces abrazos.
   
              Suenan risas, coches y conversaciones enredadas.
   
              Entra ELLA.

Acto I. Escena II.
     
       Las calles están plagadas de aquellos que no se dan cuenta de que es el viento quien se está fumando todas las caladas. No importa. Es cobre, oro, fuego y humo. Es otoño; es frío, pero con una pizca de sol, la pelea queda en empate.

              La nostalgia de una guitarra en una de las calles se oye cerca y lejos, el viento se lleva las notas allá a donde quiere. Qué egoísta. O quizá intenta que todos las sientan.

             ELLA se aleja del humo, se acerca a la música. 

Acto II. Escena I.

       La canción más bella que ha oído y proviene de un alma tan rota como sus labios al frío. Se hace tarde, oro y cobre corriendo por el asfalto y la piedra. Es hora de que el sol se vaya a dormir; por esta vez, le cede la victoria al frío.

              La última nota intenta hacer eco, pero el viento, los coches, las risas y conversaciones enredadas la engullen.

              ÉL recoge su guitarra, se guarda la nostalgia para otro día. Suficiente frío por hoy.

Acto II. Escena II.

       A veces bufandas, a veces abrazos. Pero hoy, ambos.

ELLA.- Tienes la nariz helada.
ÉL.- Vamos a casa. ¿Qué cenamos hoy?

              Se van. Mañana seguirá siendo otoño.




No hay comentarios:

Publicar un comentario