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jueves, 17 de septiembre de 2015

Hogar.

A pesar de que llueve, de que el paraguas es más bien un paracaídas de frenada (o despegue, depende del viento), y que el maldito autobús no quiere aparecer, ¿nunca os habéis sentido bien? A pesar de todo eso, del frío, ruido y cansancio.

Una vez escuché decir a alguien:
                          "Con la gente adecuada, tu hogar está en cualquier parte del mundo."

Quizá, aunque el bus no aparezca, tienes a alguien con quien mantener una conversación, alguien tan cansado como tú, a quien no le llegan las capas de ropa para abrigarse, pero que encuentra calor en la distracción que supone la compañía. O quizá estás escuchando esa canción que te quita todos los males, se te olvida el frío y el paraguas del revés con dos varillas menos. O simplemente en ese momento te resbala todo porque vas a coger el bus que te lleva a casa tras pasar el día con quien hace que, estés donde estés, sientas que tu hogar está contigo.

Porque "casa" y "hogar" no significan lo mismo. Un hogar es allí donde eres libre, feliz, donde te sientes cómodo y a salvo, y lo malo deja de parecer tan malo, donde no te importa ser vulnerable porque sabes que nada puede hacerte daño en ese momento. Lo define la gente que te acompaña, ese tipo de personas que van contigo a muerte en lo bueno y en lo no tan bueno.

Un hogar, en mi opinión, es ese cinco plazas en el que no sabes qué es lo que se oye con más fuerza, si las risas o la música. Es ese par de cañas un viernes por la tarde. Es ese sofá en el que ver películas bajo una manta se ha convertido en tradicción. Es ese grupo de toallas en una playa abarrotada, donde encontrar sitio ha sido como encontrar el Santo Grial, pero está siendo uno de los mejores días que puedes recordar. Es ese abrazo en el que no puedes evitar sonreír o cerrar los ojos porque, joder, ha pasado demasiado tiempo o quizá demasiado poco desde el último, y esos abrazos en los que no se sabe dónde acabas tú y dónde empieza la otra persona son los mejores.

Y hay casos en los que "gente adecuada" puedes ser tú mismo.
Por fin llega el bus, y el calor de la calefacción, ya no llueve; y subes el volúmen, el de la música o el de tus pensamientos, da igual, pero te sientes bien.

En ese momento, tú eres tu hogar.


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