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domingo, 9 de agosto de 2015

Botón de reset.

Ansiamos el tipo de amor equivocado, y amamos el tipo de ansia que no nos conviene.

Buscamos que nos hagan un Julio César y la puñalada por la espalda acaba siendo algo a lo que aferrarse y que dicta el patrón que buscaremos en el futuro. Es que mira que somos tontos. Somos la versión viviente de Romeo y Julieta. Creemos amar y al final morimos unos por otros estúpidamente.

Sigo sin comprender por qué no podemos recuperar intacta esa mitad que tan entusiasmadamente le entregamos a la nuestra. Necesitamos un botón de reset, un pega-fácil, algo que nos permita estar enteros de nuevo; porque con tanto "toma tu corazón, ya no lo necesito", o "toma, tiene un par de abolladuras pero ya venía así cuando me lo diste", vamos a acabar de desguace en desguace en busca de alguna pieza que con un poquito de pintura y lija encaje en nosotros.

Y eso está mal. 

No se buscan piezas aleatorias y se cambian sólo para que tú puedas tener un glamuroso y renovado corazón, ¿qué hay entonces de aquellos vacíos con la forma exacta de esas piezas? Esos trozos no necesitan ser modificados ni manipulados, son perfectos tal y como son y encajan de maravilla en otros corazones.


Nos equivocamos de preposición. No muráis por amor; morid de amor. Es mucho más bonito, sano e indoloro. Nueve de cada diez corazones lo recomiendan.


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