Contador de visitas

miércoles, 6 de agosto de 2014

A veces me pregunto.

A veces me pregunto quién inventó las estrellas. Quién les pone nombre y quién decide su importancia. A veces me siento ofendida porque Plutón ya no es parte del sistema solar, y no está bien marginar a nadie. A veces me pregunto por qué los árboles no pueden ser pequeños como flores y las flores grandes como árboles. A veces me pregunto si al mirarme en el espejo mi reflejo es mi verdadero yo; y yo, pequeña y asustada, sólo soy el reflejo. A veces me pregunto si los pájaros sienten vértigo y si los lobos aúllan a la luna porque quieren que se acerque para poder tocarla.
A veces me pregunto si es verdad eso de que cuando sientes un vacío repentino y sin motivo alguno es porque alguien en algún sitio ha muerto, pero nadie ha llorado su pérdida, y la tristeza se le asigna a una persona aleatoria. A veces me pregunto si en realidad los locos son almas demasiado grandes para un simple cuerpo mortal, o si nosotros la hemos perdido hace mucho y por eso no les entendemos. A veces me pregunto cuántos tipos distintos de bromas sobre las alitas de pollo existirían si los humanos tuviéramos alas. Y también cuántas atrocidades más cometeríamos nosotros, sin alma y con ese nuevo par de extremidades.
A veces me pregunto cuántos soldados habrán vuelto a casa en toda la historia de la humanidad, y cuántos lo habrán hecho sin haberse llevado una sola vida por delante. A veces me pregunto por qué la gente no se da cuenta de que si los de abajo se mueven, los de arriba se caen.

Y a veces me pregunto qué habremos hecho mal para que a pesar de ser alrededor de seis mil millones de personas juntas en un mismo planeta, nos sintamos tan solos.