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viernes, 13 de septiembre de 2013

Siga a ese coche.



A veces me pregunto cuántas historias podrían contarnos los taxistas.
A cuántas entusiasmadas familias habrán acercado al aeropuerto, soportando los emocionados comentarios de los más pequeños y las agradables conversaciones de los adultos. O quizás... ¿a cuántas solitarias siluetas, perdidas en sus pensamientos y en su ansia de encontrar a esa mitad con la que poder compartir un viaje en taxi?
¿A cuántas miradas cómplices y esperanzadas sonrisas? ¿A cuántos silencios tensos, de esos que suceden a una discusión?
¿Cuántas personas en todo el mundo se habrán enamorado en un taxi?
Yo creo que esos incansables conductores han vivido muchas más historias que el resto de la gente. Ellos han sido los causantes de miles de recuerdos. Quizás de una buena noticia; de una conversación telefónica con su intenso "cariño, me han ascendido"; de un grupo de almas excesivamente empapadas en alcohol a altas horas de la madrugada; de incontables nacimientos en atascos; de resoplidos y bufidos de frustración en esas interminables paradas en las horas puntas. 
Me pregunto si alguno de ellos, al llegar a casa y estirar su agotada mente en cama, rememorará todo lo ocurrido en su trayecto diario. 
¿Habrá alguno que sonría cuando piense en esos chavales que por hacer la gracia le han pedido que siga al coche en frente de ellos? ¿Se entristecerá cuando recuerde que ha tenido que llevar al aeropuerto a una pareja a punto de separarse por asuntos de trabajo? 
¿Habrá alguno que, en compañía de una de esas ancianitas que no paran de hablar, se habrá dado cuenta de lo rápido que pasa la vida?
A veces, necesito recordarme a mí misma que de las rutinas más insignificantes se puede crear la más grande e intensa historia.

1 comentario:

  1. Y a veces el taxista no es tal, sólo alguien cansado que lleva y trae a algún hijo, y a veces a sus amigos/as, pero que ejerce el oficio sin serlo oficialmente. También se escuchan conversaciones. Sólo hay una norma, ver, oir, callar y, sobre todo, no juzgar.

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